Mision

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LA TAREA ES SIN TAREAS

Repensando las Tareas Escolares en la casa

Somos una generación de papás y mamás que además de amar a sus hijos, valoramos inmensamente la educación y que, a diferencia de generaciones anteriores de padres, contamos con mayor acceso a información. Parte de nuestra responsabilidad en el cuidado, es informarnos.

¿Cómo surge este movimiento?

La inquietud venía hace rato, compartida en grupos de apoderados, redes sociales y en diversos artículos sobre la realidad de las tareas en Chile, especialmente provenientes de Vinka Jackson, Psicóloga destacada, quien desde su tribuna ha difundido su preocupación por temas relacionados con el cuidado de la niñez. Del mismo modo, Paulina Fernández, Abogada, ha constatado como las dinámicas familiares se han visto afectadas por el exceso de tareas en los niños, tanto en su experiencia personal como en la de muchas familias... ello las motivó para unir fuerzas y levantar un movimiento que consideran justo y necesario.

El 18 de abril de 2016, se creó el movimiento "La Tarea es sin Tareas" que en sólo un mes ya contaba con más de 57 mil miembros a través de su página de Facebook y que hoy sigue aumentando. Este crecimiento explosivo es una señal muy positiva en relación a cuánto nos importan nuestros hijos y su educación.

¿Porqué nuestra inquietud?

La implementación de la Jornada escolar completa, o extendida, debió haber traído como beneficio la eliminación o reducción de “tareas para la casa”. Con un aumento del 30% de horas en la escuela, era lógico que los deberes escolares se realizaran ahí. No fue así. No es lo que hemos visto en experiencia de nuestros hijos.

Luego de 8 horas de escuela –equivalentes casi a una jornada laboral adulta- se deben sumar los tiempos de transporte, etc., y el tiempo disponible al llegar a casa es mínimo: generalmente, tiempo de tareas. Una hora, y hasta 3 y 4 horas señalan algunos estudiantes y sus familias. Hay que agregar, para muchos niños, fines de semana, feriados y vacaciones de invierno. Ningún adulto aceptaría algo así. La legislación laboral expresamente protege a los adultos de jornadas laborales extensas, pero la ley no protege a los niños de jornadas escolares tan prolongadas. Los niños por la etapa que viven, necesitan más protección y no la tienen.

La extensión de la jornada escolar, en la práctica no ha sido solo horaria sino además territorial: los estudiantes de todas las edades realizan tareas en la casa (en salas de espera médicas, o en lugares de trabajos de papás y mamás, no es infrecuente ver a niños haciendo tareas). Hogar y escuela son fundamentales y colaboran en la formación de cada nueva generación, pero son espacios cada uno con sus límites y el límite está desdibujado, borrado.

La jornada escolar completa/extendida + tareas para la casa, dejan fuera la posibilidad de que los niños puedan descansar al llegar a casa para reponer energías, el tiempo de juego, la posibilidad de explorar otros intereses, de vincularse con la familia, amigos, la comunidad. Física y psicológicamente NO es saludable. Peor aún, se están ignorando o vulnerando directamente, derechos que se reconocen a los niños en la Convención Internacional de Derechos del Niño (Naciones Unidas, a la cual Chile suscribió en 1990), varios de los cuales entran en conflicto con la carga excesiva de tareas para la casa.

Muchas familias, además de ver tensionados a nuestros hijos de distintas edades (y lo más preocupante: perdiendo el amor por aprender), nos damos cuenta que argumentos para las tareas como que su objetivo es el “repaso o refuerzo para la formación de hábitos de estudio” y que es trabajo que los niños pueden realizar “solos” y “fomentan la autonomía”, no logran cumplirse. Muchos niños completan en sus casas materias no vistas en clase –no es refuerzo- y mientras más pequeños, más difícil hacerlo solos. La autonomía además es progresiva, no se logra de la noche a la mañana y los más pequeñitos (que también tienen tareas), especialmente, necesitan apoyo. En los hogares, existen distintas realidades, distintos cuidadores, y no se puede dar por descontado que todos los niños puedan realizar deberes escolares con el debido acompañamiento (o apoyo en conseguir materiales más sencillos, inclusive). En el aula, las condiciones son semejantes para todos los niños, y cuentan con el apoyo y guía de sus maestros.

Expertos en neurociencia, en educación, organismos internacionales como OCDE y recientemente la OMS (Organización Mundial de la Salud de Naciones Unidas) han aportado suficiente evidencia y advertencias sobre las consecuencias adversas del exceso de tareas tanto para la salud de los niños, su motivación por aprender, y sus desempeños. Países ya han reducido drásticamente, o eliminado las tareas. Algunos están por su prohibición total ¿cómo no preguntarnos como papás y mamás por qué eso no se toma en cuenta en Chile? ¿Cómo tratar de comprender lo que estamos haciendo con nuestros niños a la luz de esta información?

También es un hecho que muchos niños son llevados a especialistas debido a dificultades en la escuela, aumento del estrés, y otros problemas que corresponden en más de un caso simplemente a diferencias en tiempos de maduración, de adaptación a la escuela (los más pequeños), o que son directamente resultantes del agobio y resistencias que genera en muchos niños –y es normal que así sea- la obligación de las tareas cuando están cansados, o no pueden jugar ni hacer nada que no sea más deberes al llegar a sus hogares.

Las tareas que llegan a la casa son una especie de “ventana” que nos permite observar parte de la educación de nuestros hijos (no estamos en el aula, ellos sí), y al menos en esta práctica pedagógica, sumamos muchas, muchas preguntas. Las tareas son parte de un modelo educativo que no está dando buenos resultados y no por nada se ha prometido tanto una “reforma”. Por supuesto los docentes y expertos en educación tendrán mucho que decir a este respecto, pero también nosotros, desde nuestra experiencia de padres y madres –ciudadanos, además- tenemos el derecho y el deber a participar. Eso hemos hecho a través de esta campaña donde se han sumado la mayor diversidad de familias (regiones también).

A la luz de lo que vamos conociendo, obviamente nos surgen muchas preguntas que decidimos canalizar, primero, vía Ministerio de Educación y/o en nuestras propias escuelas y colegios. Es tiempo de reforma además, más que propicio para abrir diálogos. Pero hasta aquí las respuestas –obtenidas vía transparencia- resultan desconcertantes.

No existe normativa alguna que establezca la obligación y/o recomendación para los establecimientos educacionales para dar tareas para la casa a los niños. Ni en enseñanza básica, ni en enseñanza media.

No obstante, el Ministerio de Educación comparte un listado de estudios sobre las tareas, todos internacionales (no existen investigaciones nacionales), donde se confirma el cuestionamiento sobre su valor relativo o negativo.

El ministerio funciona en base al principio de respeto a la autonomía o libertad de enseñanza de los establecimientos. No define cuál es el límite de esa “libertad” que se supone debería estar definido por derechos fundamentales de los niños.

SI NO LE GUSTA,
CAMBIE A SU HIJO DE COLEGIO

Podemos aceptar esta respuesta ? NO

En primer lugar porque los padres somos los primeros responsables de la educación y formación de nuestros hijos, por lo tanto, son legítimas nuestras preguntas después de toda la información señalada más arriba.
En segundo lugar, porque independientemente del proyecto educacional del colegio y de la libertad de enseñanza, y de los principios de autonomía y flexibilidad, SIEMPRE son superiores los intereses y derechos de los niños.

Te dejamos los documentos que respaldan nuestro movimiento.
Comparte y apóyanos!

Pauta para la Comunidad Escolar

Para Padres, Profesores y Estudiantes

Respuesta Ministerio de Educación

Sobre la obligatoriedad de las tareas escolares

Carta a Elena Montt (El Mostrador)

Sección E-Pístolas

Oficio 174-2016 Mineduc

Orientaciones sobre planificación pedagógica y la autonomía profesional docente

Amigos! con el fin de poder usar correctamente nuestro logo,
dejamos a ustedes diversas variantes del mismo, las que se pueden utilizar tanto para
pantallas digitales como impresos.